El virus
del papiloma humano (VPH) representa una de las infecciones de transmisión
sexual más común, conociéndose más de 100 tipos virales que se clasifican en
tipos de alto y de bajo riesgo oncológico. Los de alto riesgo son VPH16 y 18,
provocan la mayoría de los carcinomas de cuello de útero, vulva, vagina, ano y
pene. Los de bajo riesgo, VPH6 y 11 producen más del 90% de las verrugas
genitales o condilomas. Generalmente las infecciones por VPH ceden
espontáneamente en un plazo máximo de dos años, pero pueden persistir y
producir lesiones precancerosas de cuello uterino que si no se tratan puede
evolucionar en 20-30 años a un cáncer cervical. Por ello, la detección temprana
es una estrategia muy eficiente para prevenir la presencia de cáncer cervical.
Los datos
de incidencia indican que el cáncer
de cuello uterino es el segundo tumor con más frecuencia en
mujeres en el mundo. Se estima que anualmente se producen más de 500.000 casos
nuevos de cáncer de cuello de útero y en torno a las 280.000 defunciones.
Aproximadamente el 70% de los casos de cáncer de cuello de útero son producidos
por los tipos de VHP 16 o 18.
¿Cómo se transmite?
La transmisión de VPH se realiza por contacto directo con la piel con
lesiones por VPH (contacto no-sexual) y son los que causan las verrugas en la
piel. Otros tipos de VPH se transmiten por vía sexual e infectan principalmente
los genitales y el área anal.
No obstante, se sabe también de otras formas de contagio como son los
instrumentos médicos inadecuadamente esterilizados .
Cuando una mujer embarazada tiene lesiones por VPH, el bebé se puede
contaminar durante el nacimiento y como el sistema de defensa del bebé es muy
débil, existe el riesgo de lesiones serias y extensas de verrugas en la faringe
del bebé.
¿Cómo actúa el VPH?
En el momento del contacto con el
virus, este se introduce dentro de las células del cuello uterino, pudiendo
permanecer latente por varios meses o años; en determinado momento, el virus
empieza a replicarse, afectando los núcleos celulares. Si se trata de un tipo
viral 16 y 18, entre otros, produce severos cambios displásicos, llamados así
por la alteración estructural celular, degenerando en una lesión premaligna o
maligna.
El riesgo de cáncer asociado al VPH
radica en su capacidad de incorporar su material genético en el de la célula
que infecta. Es su manera de esconderse del sistema inmune. Pero los efectos de
esa integración en el funcionamiento de la célula son aún peores. Los genes del
VPH promueven que éstas empiecen a dividirse indefinidamente sin control
alguno. El resultado, un tumor que puede aparecer en cualquier momento y hasta
10 años después de la infección.
La infección por VPH no causa síntomas, razón por la cual muchas
mujeres solo se enteran de que tienen una infección cuando reciben los
resultados de la citología, un análisis de las células del cuello uterino, que
se obtienen mediante una exfoliación del cuello uterino. Esa es la razón por la
cual es muy importante que toda mujer se someta periódicamente a esta prueba.
Vacuna contra el VPH
La vacuna contra el virus del papiloma humano
brinda protección contra los tipos de este virus que causan la mayoría de los
casos de cáncer cervical y verrugas genitales.
Existen dos
tipos de vacunas contra el virus del papiloma humano: Gardasil y Cervarix.
Ambas brindan protección contra los tipos 16 y 18 del virus, que causan 7
de cada 10 casos de cáncer cervical. Gardasil protege, además, contra los tipos
6 y 11, que causan 9 de cada 10 casos de verrugas genitales.
Las vacunas
hacen que el sistema inmunitario de tu cuerpo produzca anticuerpos contra estos
tipos del virus del papiloma humano. Los anticuerpos te protegen de contagiarte
de este virus.
La vacuna contra
el virus del papiloma humano se coloca en una serie de tres
inyecciones. La segunda inyección se coloca dos meses después de la primera.
Te colocarán la tercera inyección cuatro meses después de la segunda. Por lo
tanto, lleva seis meses en total colocarse las tres inyecciones. Para los
hombres, las tres dosis deben ser de la misma vacuna. Para las mujeres, lo
mejor es que las tres dosis sean de la misma vacuna, pero si no es posible, se
puede colocar cualquier vacuna.
Los estudios
realizados muestran que la vacuna contra el virus del papiloma humano es
segura. Los efectos secundarios más comunes son hematomas, picazón,
enrojecimiento, hinchazón o sensibilidad alrededor del área en que se
coloca la inyección. Algunas mujeres pueden, además, experimentar mareos,
desmayos, fiebre leve náuseas y vómitos. Sin embargo, estos síntomas no
son duraderos y habitualmente desaparecen por sí solos.








