jueves, 11 de abril de 2013




El virus del papiloma humano (VPH) representa una de las infecciones de transmisión sexual más común, conociéndose más de 100 tipos virales que se clasifican en tipos de alto y de bajo riesgo oncológico. Los de alto riesgo son VPH16 y 18, provocan la mayoría de los carcinomas de cuello de útero, vulva, vagina, ano y pene. Los de bajo riesgo, VPH6 y 11 producen más del 90% de las verrugas genitales o condilomas. Generalmente las infecciones por VPH ceden espontáneamente en un plazo máximo de dos años, pero pueden persistir y producir lesiones precancerosas de cuello uterino que si no se tratan puede evolucionar en 20-30 años a un cáncer cervical. Por ello, la detección temprana es una estrategia muy eficiente para prevenir la presencia de cáncer cervical.
Los datos de incidencia indican que el cáncer de cuello uterino es el segundo tumor con más frecuencia en mujeres en el mundo. Se estima que anualmente se producen más de 500.000 casos nuevos de cáncer de cuello de útero y en torno a las 280.000 defunciones. Aproximadamente el 70% de los casos de cáncer de cuello de útero son producidos por los tipos de VHP 16 o 18.


¿Cómo se transmite?


La transmisión de VPH se realiza por contacto directo con la piel con lesiones por VPH (contacto no-sexual) y son los que causan las verrugas en la piel. Otros tipos de VPH se transmiten por vía sexual e infectan principalmente los genitales y el área anal.
No obstante, se sabe también de otras formas de contagio como son los instrumentos médicos inadecuadamente esterilizados .
Cuando una mujer embarazada tiene lesiones por VPH, el bebé se puede contaminar durante el nacimiento y como el sistema de defensa del bebé es muy débil, existe el riesgo de lesiones serias y extensas de verrugas en la faringe del bebé.

¿Cómo actúa el VPH?


En el momento del contacto con el virus, este se introduce dentro de las células del cuello uterino, pudiendo permanecer latente por varios meses o años; en determinado momento, el virus empieza a replicarse, afectando los núcleos celulares. Si se trata de un tipo viral 16 y 18, entre otros, produce severos cambios displásicos, llamados así por la alteración estructural celular, degenerando en una lesión premaligna o maligna.

El riesgo de cáncer asociado al VPH radica en su capacidad de incorporar su material genético en el de la célula que infecta. Es su manera de esconderse del sistema inmune. Pero los efectos de esa integración en el funcionamiento de la célula son aún peores. Los genes del VPH promueven que éstas empiecen a dividirse indefinidamente sin control alguno. El resultado, un tumor que puede aparecer en cualquier momento y hasta 10 años después de la infección.

La infección por VPH no causa síntomas, razón por la cual muchas mujeres solo se enteran de que tienen una infección cuando reciben los resultados de la citología, un análisis de las células del cuello uterino, que se obtienen mediante una exfoliación del cuello uterino. Esa es la razón por la cual es muy importante que toda mujer se someta periódicamente a esta prueba.

Vacuna contra el VPH


La vacuna contra el virus del papiloma humano brinda protección contra los tipos de este virus que causan la mayoría de los casos de cáncer cervical y verrugas genitales.
Existen dos tipos de vacunas contra el virus del papiloma humano: Gardasil y Cervarix. Ambas brindan protección contra los tipos 16 y 18 del virus, que causan 7 de cada 10 casos de cáncer cervical. Gardasil protege, además, contra los tipos 6 y 11, que causan 9 de cada 10 casos de verrugas genitales.
Las vacunas hacen que el sistema inmunitario de tu cuerpo produzca anticuerpos contra estos tipos del virus del papiloma humano. Los anticuerpos te protegen de contagiarte de este virus.
La vacuna contra el virus del papiloma humano se coloca en una serie de tres inyecciones. La segunda inyección se coloca dos meses después de la primera. Te colocarán la tercera inyección cuatro meses después de la segunda. Por lo tanto, lleva seis meses en total colocarse las tres inyecciones. Para los hombres, las tres dosis deben ser de la misma vacuna. Para las mujeres, lo mejor es que las tres dosis sean de la misma vacuna, pero si no es posible, se puede colocar cualquier vacuna.
Los estudios realizados muestran que la vacuna contra el virus del papiloma humano es segura. Los efectos secundarios más comunes son hematomas, picazón, enrojecimiento, hinchazón o sensibilidad  alrededor del área en que se coloca la inyección. Algunas mujeres pueden, además, experimentar mareos, desmayos, fiebre leve náuseas y vómitos. Sin embargo, estos síntomas no son duraderos y habitualmente desaparecen por sí solos.